
Los datos que divulgó el Banco Central sobre los créditos de la industria láctea mostraron una fuerte contracción en febrero, mientras que en los tambos no hubo grandes variantes a corto plazo, pero sí en la comparación interanual.
Al cierre de febrero, las industrias lácteas tenían un endeudamiento con la banca pública y privada por el equivalente a US$ 80,2 millones, unos US$ 45 millones por debajo del registro de enero. Además, se trata del menor volumen de créditos en, al menos, una década.
Que la deuda de un sector de actividad muestre un fuerte descenso no debe interpretarse (siempre) como un elemento positivo. De hecho, en Uruguay distintas industrias lácteas de mediano y pequeño porte han sufrido distintas crisis en los últimos años, que las han llevado a reducir su actividad o directamente bajar la cortina. El crédito suele ser una palanca fundamental para realizar inversiones en maquinaria y equipos para hacer más eficiente y competitivo a un sector.
Del volumen de préstamos vigentes con el sistema financiero por parte de la industria, un 3,2% estaba en condición de vencidos, lo que equivale a unos US$ 2,5 millones a febrero.
En los tambos
En el caso de las explotaciones lecheras, los datos del BCU muestran que los tamberos tenían un endeudamiento con los bancos por el equivalente a unos US$ 181 millones, prácticamente sin cambios respecto a enero (US$ 183,5 millones).
La cartera de créditos en mora también se mantuvo baja (2,2%), lo que equivale a unos US$ 4,1 millones. En una perspectiva de más largo plazo, la deuda con los bancos de los tambos cayó en unos US$ 26 millones respecto a febrero del año pasado.
En tanto, tomando la cadena (tambos + industrias), el volumen de créditos totalizaba unos US$ 261 millones a febrero, con una cartera en mora de casi US$ 7 millones. Un año atrás el endeudamiento era de unos US$ 330 millones (+US$ 68 millones).

