La suspensión del frigorífico San Jacinto para exportar a China por residuos volvió a poner en primer plano uno de los puntos más sensibles de la cadena cárnica: los controles sanitarios en origen y la asignación de responsabilidades cuando se producen incumplimientos.
Para Eduardo Urgal, director de los frigoríficos San Jacinto y Pando, y presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF), el episodio fue “un balde de agua fría”, aunque dejó en claro desde el inicio que “no es consecuencia de una negligencia de la planta, sino del mal uso irresponsable de algún específico veterinario por parte del productor”.
En entrevista con Valor Agregado de Oriental Agropecuaria, el ejecutivo subrayó que se trata de un problema que se genera en la etapa primaria, pero que termina impactando de lleno en la industria.
Más allá del golpe, Urgal señaló que el contexto internacional hoy permite amortiguar en parte la situación.
“Por suerte es un momento del mercado internacional que hay opciones”, afirmó, aunque reconoció que igualmente “va a tener una contingencia económica para la empresa”.
Uno de los puntos centrales del planteo del presidente de la CIF pasa por la necesidad de una respuesta a nivel país. Según explicó, la eventual rehabilitación del mercado chino no depende únicamente de gestiones diplomáticas, sino de la capacidad de Uruguay de mostrar cambios concretos.
“Esto no se va a lograr golpeando la puerta, sino demostrando que hicimos cosas distintas que van a garantizar que el producto es conforme”, sostuvo.
En esa línea, advirtió que no se trata de un hecho aislado. “Es bastante frustrante que somos la tercera planta que por el mismo motivo queda fuera de un mercado y recién ahora empezamos a tomar decisiones”, cuestionó, apuntando a la lentitud en la respuesta institucional.
Endurecimiento de sanciones
Entre las medidas que considera necesarias, Urgal hizo hincapié en el endurecimiento de sanciones y, sobre todo, en su aplicación efectiva. “Hoy muchas veces llegan 10 o 12 meses después. Tenemos un problema administrativo tremendo que tenemos que solucionar”, afirmó, al tiempo que remarcó la importancia de que las plantas puedan identificar los predios con antecedentes para gestionar mejor los riesgos.
También planteó la necesidad de avanzar en cambios regulatorios, como restringir el uso de ciertos productos veterinarios.
“Hay medicamentos que deberían ser únicamente de uso bajo receta, como pasa en otros ámbitos”, señaló, como forma de reducir la probabilidad de nuevos incumplimientos.
Otro de los ejes que puso sobre la mesa fue el debate sobre responsabilidades dentro de la cadena. A partir de la propuesta de establecer compromisos formales en la compraventa de ganado, Urgal fue claro: “La idea es hacer todo lo posible para no llegar a eso, pero alguien tiene que hacerse cargo cuando el producto no es comestible por algo que se hizo antes”.
En ese sentido, sostuvo que no se trata de una discusión sencilla, pero sí necesaria.
“Puede no ser simpático, pero es sentido común. Hoy hay empresas que asumen costos por acciones que no les corresponden”, remarcó, en referencia a la posibilidad de no pagar ganado o trasladar costos cuando se incumplen los tiempos de espera.
Finalmente, el titular de la CIF reconoció que la propia industria tiene margen de mejora en este terreno. “Hemos sido bastante poco ejecutivos en desarrollar protocolos claros para la remisión de hacienda”, admitió, y comparó con otros sectores donde las reglas son más estrictas como el caso de los granos o los lácteos. “Tenemos que avanzar en definir claramente qué está bien y qué no”, concluyó.
