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La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) puso en marcha un plan de medidas que arranca con paros parciales y deja abierta la posibilidad de afectar la producción y la recepción de leche, mientras Conaprole insiste en que no hay despidos.

La FTIL anunció una serie de medidas sindicales por el despido de 25 trabajadores de empresas que realizan la reposición de lácteos en góndolas de productos de Conaprole. El anuncio llega una semana después de la denuncia inicial del gremio, cuando la cooperativa respondió que no está realizando despidos y que se trata de cambios comerciales legítimos de proveedores.

El conflicto coincide con el pico estacional de remisión de leche a Conaprole de primavera, con una remisión diaria que hoy está superando los 6 millones de litros diarios. 

Qué medidas se aprobaron

El plan contempla, en esta primera semana, paros de dos horas por trabajador y por turno, con corte de horas extras durante las 24 horas previas y posteriores a cada medida.

A eso se suma un mandato a los sindicatos de base para aplicar acciones solidarias adicionales, que podrían incluir trabajo a reglamento, corte de horas extras e incluso afectar las tareas y producciones que se realizan para Conaprole, la recepción de leche entre ellas. 

Durante la semana del 12 de octubre se lanzará además la Red de Asambleas de la FTIL en todas las plantas de la industria láctea, y no se descartan acciones sorpresivas, como el enlentecimiento del tránsito y campañas de información dirigidas a la población.

"Represión sindical", la acusación del gremio

En un comunicado el plenario de la FTIL ratificó por unanimidad la resolución del 29 de setiembre y declaró en conflicto a este colectivo de trabajadores. El gremio habla de represión sindical, precarización laboral y despidos, y señala como responsables directas a Conaprole y a la empresa MODE.

Rechazó además "profundamente" el intento de concretar los 25 despidos, que, según sostuvo, apunta a recortar salarios y condiciones de vida.

El sindicato sostiene que hay una persecución sindical detrás de la decisión. De las cinco empresas que hacen esta tarea, argumentó, las dos a las que se pretende quitar el servicio son las únicas con la totalidad de sus trabajadores sindicalizados, mientras que la que recibiría el servicio es la única sin sindicato organizado.

También cuestionó que una cooperativa que definió como modelo, con balances millonarios y respaldo permanente del Estado y de la sociedad, responda de esta manera frente a quienes sostienen la actividad.

La FTIL exigió además el pago de los salarios de setiembre antes de que venza el plazo legal. Pese al tono duro, aseguró que siempre estuvo y estará abierta al diálogo, y llamó a Conaprole y a MODE a revisar su posición y a respetar los puestos, los salarios y las condiciones laborales del sector.

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