
La 24ª edición del Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación Vacuna confirmó una preñez de 81,1% sobre más de 300 mil vientres evaluados. Los técnicos concluyeron que las diferencias en los resultados responden cada vez más al manejo que al clima.
La ganadería uruguaya volvió a mostrar una elevada capacidad de resiliencia frente a condiciones climáticas adversas. Los resultados de la 24ª edición del Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación Vacuna, presentados este martes en la Sociedad Rural de Durazno, arrojaron una preñez promedio de 81,1% sobre una muestra de 303.721 animales, de los cuales 246.318 resultaron preñados. Este dato asegura una producción de terneros nuevamente por encima de los 3 millones de cabezas para la próxima zafra.
Además, se trata de la quinta vez en la historia del taller que la preñez supera el 80%, un dato que adquiere mayor relevancia considerando que varias de las principales zonas criadoras enfrentaron un marcado déficit hídrico durante el verano.
Para Emilio Machado, integrante del equipo técnico, el principal hallazgo ya no es el porcentaje en sí, sino la evidencia estadística que demuestra que el manejo es el factor determinante detrás de la estabilidad reproductiva alcanzada por la cría vacuna.
“La diferencia en la preñez no la explicaba la lluvia, sino el manejo de las vacas”, resumió Machado durante su presentación.
Durante los últimos cinco años, el taller acumuló información de más de 1,4 millones de vientres, con registros superiores a las 300 mil vacas por ejercicio. Además, los técnicos sometieron la base de datos a diversos análisis para evaluar su representatividad geográfica y por tamaño de rodeo.

Según Machado, los resultados muestran que las diferencias históricas entre regiones prácticamente desaparecieron. “El norte y el sur siempre preñaron lo mismo”, afirmó. Incluso los ajustes realizados para corregir eventuales sesgos de muestreo no modificaron sustancialmente las conclusiones.
Los investigadores cruzaron los datos reproductivos con información climática proveniente del porcentaje de agua disponible en el suelo (PAD) de INIA, registros de precipitaciones de la NASA y datos de temperatura. El análisis incluyó 195 seccionales policiales de todo el país.
La conclusión fue contundente: cuando las condiciones climáticas se vuelven más adversas, el impacto del manejo aumenta. “Cuando peor es el clima, más paga el manejo”, sostuvo Machado.
Para cuantificar ese efecto, el equipo desarrolló un índice de manejo que contempla aspectos como nutrición, sanidad, intensidad de aplicación de medidas y cobertura dentro de los rodeos. Los resultados mostraron diferencias significativas entre sistemas con y sin manejo.
En algunos casos presentados durante el taller, rodeos bajo manejo alcanzaron preñeces de 83%, mientras que aquellos sin manejo quedaron en 74%. Además, la dispersión de resultados fue mucho menor en los establecimientos que aplican tecnologías de manejo reproductivo.
“Los que aplican manejo logran mantenerse estables. Los que no tienen manejo preñan menos y presentan una dispersión muy grande”, explicó.
Un "pozo"
Otro de los hallazgos fue identificar que la caída de la preñez está más asociada al peor momento climático durante el entore que al volumen total de lluvias recibido. El análisis mostró que ese “pozo” climático cambia de fecha según el año: diciembre en algunos ejercicios, enero o febrero en otros.
“Lo que determina la caída de la preñez no es el clima en general, sino el peor mes del entore”, señaló Machado.
Los datos también reflejaron cambios estructurales en los sistemas de cría. Por primera vez, el taller incorporó una categoría específica para vaquillonas de 15 meses, que representaron el 22% de los animales de primer entore evaluados, una señal del avance de prácticas orientadas a incrementar la producción de terneros.
Al analizar los resultados por categorías, las vacas de cría representaron el 52% del rodeo relevado, mientras que las vaquillonas de primer entore explicaron una porción creciente de la muestra.
Entre las zonas más afectadas por las restricciones climáticas del último verano, Machado mencionó sectores de Colonia, Durazno, Tacuarembó y algunas seccionales de Rocha, donde el déficit hídrico coincidió con momentos críticos del servicio.
Aun así, la preñez nacional volvió a ubicarse por encima del 80%, consolidando una tendencia que comenzó a observarse hace más de una década.
“El sector está logrando eliminar los serruchos de la preñez por el crecimiento sostenido del manejo”, concluyó Machado.


