
El gerente de Producción de Dalmás Agro, el Ing. Agr. Alexis González, advirtió que la falta de lluvias continúa deteriorando los cultivos de soja en varias zonas del litoral. Señaló que cada día sin precipitaciones implica pérdida de rendimiento y que el resultado final aún es difícil de estimar.
La campaña de soja atraviesa uno de los momentos más complejos del verano, con cultivos afectados por la sequía y productores que siguen pendientes del pronóstico.
“Seguimos como desde diciembre, mirando para arriba y mirando el pronóstico”, comentó a Informe Tardáguila el gerente de Producción de Dalmás Agro, Alexis González, al describir la incertidumbre que atraviesa el sector.
Ahora las miradas están puestas en las lluvias que anuncian distintos modelos para mediados de esta semana. El meteorólogo privado José María Rodríguez anunció este viernes en Oriental Agropecuaria que habría al menos un par de episodios más en lo que resta de marzo.
Según explicó González, el impacto de la falta de agua no es uniforme, pero hay zonas particularmente castigadas. Entre las áreas más afectadas mencionó la región de Cardona, Palo Solo y Conchillas, donde los cultivos presentan los mayores daños.
En otras zonas, como Tarariras, Nueva Palmira o Ismael Cortinas, la situación es algo mejor, aunque igualmente lejos de un escenario normal.
“El cultivo está muy sufrido. Tenés zonas un poco mejor y zonas un poco peor, pero en general el golpe está”, señaló.
Rendimientos que siguen deteriorándose
Uno de los principales problemas es que el impacto de la sequía continúa profundizándose con el paso de los días.
“Cada día que va pasando vamos perdiendo rendimiento”, explicó González.
El técnico señaló que la falta de agua provoca abortos de chauchas y pérdida de plantas en distintas partes de las chacras, lo que hace muy difícil estimar un rendimiento final.
“No podemos decir hasta dónde va a llegar el golpe de la seca porque el efecto lo seguimos viviendo todos los días”, afirmó.
A esta situación se suma un pronóstico de altas temperaturas en los próximos días, un factor que podría agravar el daño si no llegan precipitaciones. “Calor alto y sin agua es un combo muy peligroso para los cultivos que van quedando”, advirtió.
Un escenario distinto al de 2023
González señaló que, si bien la situación es complicada, todavía no se ha llegado a un escenario tan extremo como el de la sequía de 2023.
“A esta altura en 2023 ya estábamos pastoreando los cultivos o empardando los maíces. Este año todavía hay cultivo vivo”, explicó.
De todos modos, el técnico reconoció que el potencial de recuperación es cada vez menor a medida que avanza marzo. “Estamos a mitad de marzo y la capacidad de respuesta de los cultivos ya es baja”, reconoció.
Ventas con cautela
En materia comercial, la empresa ha optado por una estrategia prudente ante la incertidumbre productiva, pese a que el precio de venta superó los US$/t 400 la pasada semana.
González señaló que la compañía ya tenía parte de la producción comprometida, pero decidió no vender más volumen hasta tener mayor claridad sobre los rendimientos finales.
“Con el tema de la seca no nos hemos animado a comprometer más volumen”, explicó.
Lo que sí se hizo en los últimos días fue fijar precio para parte de ese volumen previamente comprometido, que se encontraba a fijar.
“Preferimos esperar a ver cómo termina realmente la cosecha antes de seguir vendiendo”, concluyó.


