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Foto: Agroempresario

El productor agrícola Tomás Molina advierte que sembrar cebada o trigo ya supera los US$ 1.000 por hectárea; la buena noticia es que la zafra de verano cierra con números superiores a lo que se proyectaban en febrero-marzo.

El arranque de la campaña de invierno llega con una señal de alerta para los productores: los costos de siembra treparon cerca de un 30% respecto al año anterior. Una hectárea de cebada o trigo, que antes rondaba entre US$ 600 y US$ 700, hoy supera los US$ 1.000. Así lo advirtió el productor agrícola Tomás Molina en diálogo con Valor Agregado, de radio Carve, y Oriental Agropecuaria.

"Eso nos complica las cuentas", resumió Molina, quien opera en el departamento de Flores. Con precios de cebada que según informó el productor se ubican entre US$ 250 y US$ 260 por tonelada —impulsados por el mercado de Chicago—, el umbral de rentabilidad exige rendir al menos 4.500 kilos por hectárea. Es decir, prácticamente lo mismo que la campaña pasada, pero con mucho más capital en juego.

"Necesitamos los mismos kilos que el año pasado para cubrir la cuenta, pero el capital que ponemos en riesgo es mucho mayor. Eso nos ha hecho planificar muy bien las áreas y no hacer nada por las dudas; hay que hacer todo de la forma más segura posible", enfatizó.

En ese contexto, Molina describió la campaña de invierno como "el gran desafío" del año productivo.

Soja: zafra casi terminada, con resultados dispares

En paralelo, la cosecha de soja avanza a buen ritmo en el centro sur del país, donde ya se levantó más del 80% del área sembrada. Según indicó Molina a las mismas emisoras, las últimas dos semanas de estabilidad climática permitieron un avance en buenas condiciones.

"Lo que resta por cosechar significa una semana más de trabajo, y con eso terminamos la zafra", señaló.

Los rendimientos promedio se ubican en torno a los 1.850 kilos por hectárea, aunque con una dispersión muy marcada: hay lotes que no llegaron a los 1.000 kilos y otros que superaron los 2.500. En términos económicos, la campaña cierra prácticamente en empate, aunque con algo de soja de segunda en la mezcla podría quedar un margen mínimo de rentabilidad, algo que no se proyectaba en los meses de verano por los efectos de la sequía.

En materia de precios, la soja por encima de los US$ 400 le dio algo de aire a los productores que habían vendido poco de forma anticipada. Molina reconoció que en su caso la sequía lo frenó a la hora de comprometer volumen: vendió apenas el 10% de su producción por debajo de esa referencia, y espera cerrar el promedio final algo por encima de ese umbral.

El maíz, la nota positiva

El único cultivo que dejó números claros fue el maíz. Molina siembra únicamente de primera y bajo riego, una decisión que este año se tradujo en rendimientos de 15.000 kilos por hectárea y precios que pegaron un salto impulsado por la demanda de corrales y tambos.

"El número del maíz es muy lindo", sintetizó. La producción la comercializó en la zona, con valores que entre febrero y marzo se manejaron en torno a US$ 210 la tonelada, a levantar de chacra en base seca.

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