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La industria lanera de Australia, pilar fundamental del mercado textil internacional, se prepara para enfrentar un escenario de contracción productiva que marcará el ritmo de la oferta global en el corto y mediano plazo. 

Según el primer informe del Comité de Previsión de la Producción de Lana de Australia (AWPFC) la pasada semana, la zafra correspondiente a la zafra 2026/27 arrojará un volumen de 243,9 millones de kilogramos base sucia. Esta cifra representa una disminución del 4,5% respecto a las previsiones de la zafra anterior, consolidando una tendencia a la baja que ha generado una cautela generalizada entre los productores, exportadores y analistas del sector.

Este nuevo ajuste en las expectativas de producción no es un fenómeno aislado, sino que se suma a un retroceso aún más profundo registrado en el ciclo anterior. El mismo organismo ha actualizado su cuarta estimación para la temporada 2025/26, situándola en 255,4 millones de kilogramos base sucia, lo que supone una caída del 8,8% en comparación con las estimaciones finales de la zafra 2024/25.

La acumulación de estos descensos porcentuales dibuja un panorama de restricción en la oferta que responde a una compleja interacción de factores meteorológicos, decisiones financieras de los productores y una coyuntura internacional marcada por la inestabilidad.

El factor determinante en esta reducción de los volúmenes de lana ha sido, sin duda, la persistencia de condiciones climáticas adversas en regiones estratégicas para la ganadería ovina. Stephen Hill, presidente del AWPFC, ha sido claro al señalar que las dificultades estacionales continúan desafiando la viabilidad de las empresas ganaderas en regiones productoras clave. Según sus palabras, “las condiciones estacionales continúan desafiando a las empresas ovinas en regiones productoras de lana clave, particularmente en Nueva Gales del Sur, Tasmania y el sur de Queensland”. A pesar de que durante los meses de febrero y marzo se registraron precipitaciones muy necesarias en otros estados, la recuperación hídrica no ha sido uniforme.

Hill ha advertido que “mientras que la lluvia tan esperada cayó durante febrero y marzo en otros estados, la disponibilidad de agua para el ganado sigue siendo un problema, particularmente en Victoria y Nueva Gales del Sur”.

Para la zafra 2025/26, se espera que el número de ovejas esquiladas se sitúe en apenas 59,3 millones de cabezas, lo que representa un descenso del 5,9%. Este nivel se considera históricamente bajo y es el resultado directo de una menor cantidad de ovejas disponibles y de la persistencia de precios elevados en los mercados de carne ovina, lo que ha incentivado el descarte de animales hacia el mercado cárnico en lugar de su retención para la producción de lana.

No obstante, los datos de faena muestran una dinámica interesante; entre julio y diciembre de 2025, la faena de ovejas y corderos disminuyó un 25% y un 12% respectivamente en comparación con el mismo periodo del año anterior. Si bien esto podría parecer una señal de retención, cuando se analiza frente a los promedios de los últimos cinco años, la faena de ovejas sigue siendo un 12% superior, lo que confirma que el stock sigue bajo una presión de liquidación considerable.

Stephen Hill ha observado que “si bien la mejora del mercado de la lana continúa impulsando el sentimiento de los productores con respecto a la producción de lana, los productores de ovejas siguen desconfiando de las perspectivas de una temporada seca”. A esta preocupación se suma la barrera financiera que supone la reposición de los planteles, ya que “el alto costo de las ovejas reproductoras de reemplazo ha persistido, y se espera que la recuperación del rebaño a corto plazo se base en la cría de aquellas ovejas que se tienen actualmente a mano”.

En cuanto a la calidad y el rendimiento por animal, las noticias tampoco son alentadoras para el volumen total. El peso promedio de vellón por cabeza se estima en 4,31 kg base sucia, lo que significa una caída del 3,1%. Los datos técnicos proporcionados por la Australian Wool Testing Authority (AWTA) hasta finales de marzo de 2026 revelan cambios significativos en las características de la fibra: un ligero incremento de 0,3 mm en la longitud de mecha, pero una reducción de 0,6 N/ktex en la resistencia de la misma y una caída del 0,1% en el rendimiento al lavado.

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