Natalia Barboza, economista con más de una década de trabajo en la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, fue designada por unanimidad para ocupar un cargo que estaba vacante desde abril de 2025, principalmente por motivos presupuestales.
El Consejo del Instituto Nacional de la Leche (Inale) aprobó por unanimidad, en una reunión virtual realizada la pasada semana, la designación de Natalia Barboza como nueva gerenta del organismo. El comité de selección, integrado por delegados de los ministerios, de la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (Cilu) y de los productores, evaluó a tres candidatos en base a una selección de CPA antes de definirse por Barboza, de 35 años, declaró Álvaro Quintans, presidente de la ANPL, a Lechería en el Uruguay de Oriental Agropecuaria.
El dirigente gremial destacó el perfil de Barboza por conocer al sector y también por su edad para asumir la máxima responsabilidad ejecutiva del instituto.
Barboza es economista, especializada en políticas públicas por la Universidad de la República, y se desempeña actualmente en Opypa, donde desde hace más de 10 años sigue de cerca la cadena láctea: es autora de los capítulos sobre situación y perspectivas del sector lechero en los últimos anuarios del organismo, con foco en el monitoreo económico de la cadena y el diseño de instrumentos específicos para el sector.
También integró el Consejo del Inale como consejera titular en representación del MGAP, un antecedente que le da un conocimiento directo del funcionamiento interno del instituto.
El instituto no contaba con gerente desde abril de 2025, principalmente por motivos presupuestales: el proyecto de presupuesto quinquenal había generado alarma en el sector al no contemplar la transferencia de los aportes que hace la industria al LATU directamente hacia Inale, un mecanismo clave para sostener su funcionamiento una vez agotadas las reservas acumuladas desde su creación.
Ese escenario cambió de cara a 2027, cuando el instituto pasará a contar con un presupuesto que le permite proyectar su actividad con mayor previsibilidad, el marco en el que Barboza asume la gerencia.
Durante años el Inale funcionó al límite. Su funcionamiento demanda recursos del orden de US$ 1,4 millones anuales, pero la asignación fija de Rentas Generales era de apenas unos $ 35 millones (unos US$ 870 mil) por lo que siempre requería refuerzos presupuestales para cubrir sus costos. Esa incertidumbre permanente pesaba sobre el equipo técnico y sobre una cartera de proyectos que no podía ejecutarse por falta de financiamiento.
A partir del 1° de enero de 2027, el 50% de un tributo del 2 por mil que pagan las exportaciones de productos lácteos se destinará al Inale. El restante 50% continuará yendo al LATU. La medida no crea un nuevo impuesto: únicamente reasigna el destino de recursos ya generados por la actividad exportadora láctea.
En promedio durante los últimos cinco años, ese tributo representó unos US$ 1,7 millones anuales, por lo que la porción que recibirá el instituto rondará los US$ 850 mil. Con eso, el Inale prácticamente duplica sus recursos disponibles.
