
En su presentación durante la jornada de campo en Florida, Mateo Algorta, de Serkan Semillas, sostuvo que el nabo forrajero Greenland y las pasturas Megamix ofrecen más energía por kilo de materia seca que los verdeos tradicionales de verano, con una mejor conversión a carne o leche.
Según los datos que expuso Algorta, comparar cultivos solo por su producción de materia seca por hectárea puede llevar a conclusiones equivocadas. Citó como ejemplo que el sorgo forrajero tiene un potencial de MS/ha 50% superior al raigrás, pero es el raigrás el que termina rindiendo 50% más carne o leche, porque permite un mayor consumo diario de una materia seca con más energía metabolizable (EM) por kilo.
Con esa lógica, la presentación comparó la EM de distintas opciones forrajeras: el sorgo forrajero ofrece 2 Mcal de EM por kg de MS, las pasturas Megamix 2,3 Mcal, y el nabo forrajero 3 Mcal.

La diferencia se traduce en cuánta MS necesita comer un novillo de 400 kg para ganar 1 kg de peso vivo por día: con sorgo forrajero son 13 kg de MS diarios —un nivel difícil de alcanzar, ya que el consumo máximo ronda los 8 o 9 kg—, con Megamix bajan a 10 kg —una meta bien lograble, con un techo de hasta 12 kg—, y con nabo forrajero alcanza con 6,6 kg, fácilmente alcanzables aun considerando que el nabo no puede superar entre el 50% y el 70% de la dieta diaria, que debe completarse con fibra.
Nabo Forrajero Greenland: mucha producción, con una salvedad
La presentación describió al nabo Greenland como un verdeo multicorte, apto para sembrar tanto en primavera como en otoño, que tolera sequías, altas temperaturas, suelos medios y heladas.
En ensayos de INIA citados por Algorta, el cultivo alcanzó 12.500 kg de MS por hectárea en tres cortes con siembra de setiembre a marzo, y 22 mil kg de MS por hectárea en un solo corte, con siembra de mayo y corte a los 4,5 meses en Canelones.
Nabo y megatérmicas: lo que dicen los productores que ya las probaron
La salvedad, según remarcó Algorta, es que el Greenland ofrece un bajo porcentaje de fibra: si no se le agrega, puede generar acidosis. Para eso planteó dos alternativas de manejo. Una es sembrarlo puro y, en el caso de los tambos, ofrecer forraje fibroso a la mañana y la parcela de Greenland a la tarde. La otra es sembrarlo mezclado con sudangrass o sorgo, asegurando fibra, proteína y energía en una misma pasada.
Entre los casos que mostró la presentación, hubo un rebrote del cultivo a los 45 días sin lluvias en el Tambo Chamizo, un tercer pastoreo en el Tambo La Rosada, en Battisti, Cardona, Soriano, y un quinto pastoreo en zona muy seca en marzo de 2023, en Las Casuarinas, La Casilla, Flores, con un valor de 34% de proteína cruda.
Cuatro formas de sembrar el Greenland puro
Para quienes optan por sembrarlo sin mezclar, Algorta planteó cuatro combinaciones posibles para asegurar la fibra de la mañana: sobre campo natural, sobre pasturas sembradas —que en primavera-verano suelen tener exceso de fibra y menor calidad—, con fardos, o con sudangrass o sorgos forrajeros.
En este último caso, aclaró que también se puede optar directamente por mezclar el Greenland con el sudangrass o el sorgo forrajero desde la siembra.
Mix Sudan Prot: el equilibrio entre fibra, proteína y energía
La combinación de nabo Greenland con sudangrass, a la que la presentación llamó Mix Sudan Prot, buscaría sumar las ventajas de ambos cultivos: el alto porcentaje de proteína, energía y digestibilidad del Greenland, junto con el aporte de fibra del sudangrass, lo que, según planteó Algorta, se traduce en un mayor consumo diario de materia seca frente a sembrar sudangrass o sorgo puro, y en consecuencia más ganancia de peso o más leche y sólidos.

El único cambio de manejo que exige, remarcó, es priorizar el pastoreo de las hojas del Greenland para lograr varios pastoreos, sin necesidad de bajar el sudangrass a tierra aunque encañe, ya que su función es aportar únicamente fibra.
Cuánta carne rinde cada alternativa, según Serkan
La presentación cerró ese bloque con una estimación de producción de carne por hectárea para años neutros, calculada al 20% por debajo del potencial biológico: 350 kg de peso vivo por hectárea para el sudangrass, 380 kg para los sorgos forrajeros, 809 kg para el nabo forrajero, 580 kg para el Mix Sudan Prot —promedio entre el sudangrass y el nabo—, 340 kg para las pasturas Megamix en su primer verano-otoño, y 576 kg para Megamix en su segundo año de primavera-verano-otoño.
Según Algorta, todas estas opciones tienen un valor similar en dólares por hectárea, con la diferencia de que la perennidad de Megamix estabiliza la producción en los años siguientes, y su rusticidad permite transformar suelos marginales.

