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La vicecanciller Valeria Csukasi trazó un mapa de oportunidades y desafíos para el sector lácteo uruguayo. Habló de los mercados que se están explorando y del potencial que tiene el sector con nuevas aperturas. 

La primera aclaración de Valeria Csukasi fue para despejar una preocupación instalada en el sector: la leche europea no va a competir en el mercado local uruguayo, aseguró la vicecanciller en una charla organizada por la SPLF en el marco de la Expo Holando Florida y el lanzamiento de la Zafra Lechera 2027 titulada Pensemos en el futuro de la lechería.

El riesgo real es indirecto y pasa por Brasil, el principal destino de las exportaciones lácteas uruguayas. Si los quesos europeos ganan terreno en el mercado brasileño, el impacto se siente acá. Y en ese punto Csukasi encendió una señal de alerta concreta: la quesería artesanal ya enfrenta dificultades para competir en las góndolas, según advirtió.

Pero también fue clara en otra cosa: el acuerdo no nos agarró del todo preparados. “No es lógico que empecemos a trabajar esto en dos meses. No nos puede pasar que en 27 años no hayamos definido cómo vamos a competir con un acuerdo europeo”, dijo.

Las cuotas que habilita el acuerdo son graduales —30.000 toneladas de quesos en 10 años, 10.000 de leche en polvo— y el año cero arranca con volúmenes mínimos. Hay tiempo, pero el reloj ya corre. 

Lo que se abre y cómo aprovecharlo

En los últimos meses algo cambió en las conversaciones con la cadena. Empresas que antes no figuraban como interesadas en exportar empezaron a pensar en colocar productos en Europa, en particular leche en polvo de alta calidad con demanda industrial. Csukasi lo leyó como una señal alentadora: “Empieza a verse cierta rebeldía sobre cómo mejorar el acceso a otros mercados para competir en igualdad de condiciones. Esa rebeldía nos va a ayudar.”

El acuerdo también abre oportunidades en materia de identidad. El queso Colonia, por ejemplo, puede registrarse como indicación geográfica. Pero hay una contracara: denominaciones como gruyer, gruyerito, fontina, parmesano o manchego no podrán usarse salvo que se justifique un uso histórico previo. Es una restricción que obliga a repensar el posicionamiento de varios productos.

En lo operativo, los trámites para utilizar el acuerdo están digitalizados en la Unidad de Comercio Exterior. La certificación de origen puede hacerse mediante una declaración jurada simple, sin intermediarios, y a través de la web. 

Los mercados que importan

Más allá de Europa, Csukasi trazó el mapa de los mercados con mayor potencial de crecimiento para los lácteos uruguayos. Centroamérica aparece como un destino cercano y trabajado, con relevamiento ya hecho por el INALE.

Indonesia es una oportunidad enorme: el presidente tiene un programa de distribución de leche a niños y mujeres embarazadas, y el país necesita múltiples proveedores para no depender de uno solo. La habilitación sanitaria ya se logró y en los próximos meses se prevé una misión comercial con MGAP, INALE e INAC para acercase más a ese mercado.

China es el gran desafío. Nueva Zelanda y Australia redujeron sus aranceles bilateralmente, pero Uruguay quedó casi afuera. La solución que se está explorando es el RCEP, un acuerdo regional que incluye países del ASEAN, Corea del Sur y China, al que Uruguay solicitó adhesión en febrero. Chile ya lo hizo. Si se concreta, abriría acceso con aranceles más bajos a mercados de enorme relevancia para los lácteos.

El mensaje de fondo de Csukasi fue de urgencia tranquila. Brasil seguirá siendo importante, pero la dependencia es un riesgo probado: cada año aparece algún problema que obliga a salir a buscar alternativas. La diversificación dejó de ser una opción y se convirtió en una necesidad. Y los acuerdos en carpeta —Transpacífico, RCEP— pueden llevar un par de años, pero dan algo que no hubo con la UE: tiempo para planificar qué se va a vender y apostar a productos con más valor agregado.

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