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El intendente Carlos Enciso destacó el peso productivo histórico de su departamento, aunque desde 2011 perdió casi 30% de sus tambos.

Florida no llegó a la lechería por accidente. Carlos Enciso lo dejó claro desde el arranque en su discurso de la Zafra Lechera 2027: la identidad productiva del departamento está construida sobre los primeros tamberos que se fueron asentando en distintas zonas, y hoy esa historia se traduce en números concretos.

Unos 350 tambos remitentes, alrededor de 150.000 cabezas Holando vinculadas al sistema lechero, 65.000 vacas en producción y un piso de 400 millones de litros anuales que año a año representan entre el 22% y el 25% de toda la remisión nacional.

“Florida se ubica en las principales cuencas lecheras junto con San José, Colonia y Canelones”, señaló el intendente. Y recordó que en otros períodos de su gestión el departamento rondaba los 2 millones de litros diarios. Hoy está algo por debajo, aunque en un momento de recuperación. 

Las luces amarillas del censo

Pero Enciso no se quedó solo con las buenas noticias. Repasó los números del censo de 2011 hasta hoy y el balance tiene sombras. Desde entonces se perdieron aproximadamente 150 tambos en Florida, lo que representa casi un 30% de reducción en las unidades productivas.

La superficie destinada al sector también cayó: de las 177.000 hectáreas registradas en 2011 a las 144.000 actuales, una baja del 18%.

Son datos que el intendente puso sobre la mesa sin rodeos, como parte de un diagnóstico necesario. El sector sigue siendo fuerte, pero la concentración avanza y la base productiva se achica. 

Más que litros: escuelas y comunidades

Enciso insistió en algo que suele quedar fuera de los balances productivos: el tambo no genera solo leche. Genera empleo rural, servicios técnicos, transporte, contratistas, y sostiene a la familia rural en el territorio. “Cada tambo significa también escuelas abiertas, comunidades activas y desarrollo local”, planteó.

Desde esa lógica explicó el rol del gobierno departamental: generar las condiciones para que la leche salga lo mejor posible. Eso se traduce, en lo concreto, en caminerías rurales. Enciso reconoció la tensión permanente entre el mantenimiento tradicional con balasto y el avance hacia la bituminización, y admitió que el sector lechero a veces ve su infraestructura presionada por el uso intensivo de otros sectores de la economía que también circulan por esa red vial.

También mencionó el trabajo de asistencia técnica e intercambio internacional que la Intendencia ha sostenido históricamente con el sector, incluyendo misiones comerciales al exterior. Recordó una visita a China en el período 2010-2015 junto al presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Florida, como parte de ese vínculo que se fue renovando con los años.

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