
La región centro-este y sureste del país atraviesa un escenario climático complejo que está incidiendo de forma directa en el desempeño reproductivo de los rodeos de cría.
El médico veterinario Juan Andrés García Pintos, profesional del ejercicio liberal, explicó que en esa zona las precipitaciones fueron escasas desde fines de noviembre y recién se registraron lluvias generalizadas en los primeros días de enero, luego de un período prolongado de déficit hídrico.
De acuerdo con su descripción, los campos presentan un marcado deterioro forrajero, con tapices amarillentos, sectores pelados y una reducción significativa de las aguadas naturales.
“Casi todo lo que es cañada seca está, las cañadas están cortadas, los arroyos han bajado bastante su cauce, los tajamares se han ido”, afirmó.
García Pintos remarcó que, si bien al inicio de la temporada reproductiva los ganados venían mostrando una respuesta aceptable, el quiebre climático de diciembre terminó marcando un antes y un después en los resultados reproductivos observados en la región.
Resultados de la actividad ovárica
El veterinario explicó que durante diciembre se realizaron monitoreos de entore y evaluaciones de actividad ovárica en distintos establecimientos, luego de que muchos productores implementaran medidas tempranas como el uso de tablillas. En una primera etapa, los resultados acompañaron relativamente bien, pero a partir del 20 de diciembre la situación comenzó a cambiar.
“Desde el 20 de diciembre para acá la actividad ovárica no empezó a reflejar buenos resultados”, indicó.
Los diagnósticos realizados arrojaron porcentajes de actividad ovárica sensiblemente inferiores a los esperados, con registros que oscilaron entre 50% y 60%. En casos puntuales, “los diagnósticos nos mostraron hasta un 50% de anestro en vacas multíparas”, expresó, aclarando que ese porcentaje incluyó tanto anestro superficial como profundo. Esto implicó que, tras el manejo con tablilla, solo la mitad de las vacas evaluadas se encontraban ciclando.
García Pintos fue enfático en señalar que estos resultados se registraron principalmente en vacas multíparas, es decir, en el núcleo productivo de los sistemas criadores.
“Estamos hablando netamente de lo que es la vaca multípara, lo que son el sustento de cualquier campo criador”, sostuvo.
A diferencia de las vacas de segundo entore o primíparas, que en muchos casos ya habían recibido manejos específicos previos, las multíparas llegaron a este entore con una menor capacidad de respuesta frente a un contexto ambiental adverso.
Diferencias entre categorías
En muchos predios se logró una recuperación parcial de estas categorías gracias a decisiones de manejo anticipadas, “se le sacó el ternero temprano los primeros días de diciembre, se le asistió reproductivamente”, explicó, aunque reconoció que no siempre se alcanzó la condición corporal ideal.
Según detalló, la prioridad en la asignación de recursos estuvo puesta en las vacas que continuaban con ternero al pie, mientras que las más jóvenes fueron recuperadas con las herramientas disponibles.
En ese sentido, mencionó la utilización combinada de destete precoz, verdeos, inseminación artificial a tiempo fijo y manejo con tablillas, ajustando las decisiones a cada realidad predial.
“Se le hizo la mayor cantidad de tecnologías posible que estaba a nuestro alcance”, afirmó.
Calidad de las preñeces
Consultado sobre las consecuencias de los elevados niveles de anestro observados, García Pintos explicó que en muchos casos las evaluaciones de actividad ovárica se realizaron para validar manejos ya aplicados, como el uso de tablillas. A partir de esos diagnósticos, se tomaron decisiones adicionales para intentar revertir la situación dentro de los plazos disponibles.
“Nos quedan 45 o 50 días de entore”, precisó, subrayando que ese margen temporal condiciona las alternativas posibles.
El objetivo, según explicó, es maximizar la cantidad de vientres preñados sin desbordar los costos del sistema. Para ello, se priorizan las vacas con mayor probabilidad de respuesta, recurriendo nuevamente a destete precoz u otras intervenciones cuando el caso lo amerita.
En ese proceso, algunas vacas diagnosticadas en anestro profundo son igualmente consideradas dentro de la estrategia general, asumiendo que “esa fábrica de producir no la podemos cortar”, en referencia a la necesidad de sostener el rodeo a largo plazo.
En cuanto a la calidad de las preñeces, el veterinario reconoció que existe el riesgo de un corrimiento hacia preñeces más tardías.
“Hay algunos casos que vamos a perder un poco de calidad de preñez”, afirmó, especialmente en aquellos predios donde se debió recurrir a destetes precoces avanzados.
No obstante, aclaró que el escenario es heterogéneo y que en otros campos las decisiones tempranas permitieron sostener un nivel aceptable de preñeces tempranas.


