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Por Alfredo Lago 
Los efectos de El Niño sobre las principales regiones productoras del mundo pueden generar cambios relevantes en la oferta de alimentos y, por esa vía, en los precios. Para Uruguay, el escenario plantea perspectivas favorables para los valores de la carne, la soja y el arroz, aunque en este último rubro será clave mantener la cautela hasta que se confirmen los efectos previstos.

En la columna anterior analicé las implicancias de El Niño en los resultados productivos en varias cadenas agropecuarias del país.

Este fenómeno afecta el clima en muchas regiones del mundo, ocasionando impactos en las producciones que generan el alimento para la humanidad.

Es por ello que debemos esperar cambios en la conformación de los precios en varios productos de nuestras cadenas.

Aunque la afectación climática devenida de El Niño es diferente en cada una de las regiones impactadas —zonas con más lluvias y otras con menos—, ambas ocasionan daños considerables en la oferta y disponibilidad de alimentos, de las materias primas para la industria y también sobre los insumos para los propios procesos productivos.

Por tanto, es clara y, dependiendo de la intensidad del fenómeno, importante la incidencia en la oferta.

Si tomamos los dos fundamentos básicos para la conformación del precio de un producto, oferta y demanda, la afectación en ellos repercute en su precio. Otro factor relevante en dicha formación de valor es el stock. Siendo consecuencia de los anteriores, el tamaño de este acelera, enlentece o, inclusive, elimina los cambios de precio.

Analizaré los impactos específicos del fenómeno de El Niño en los valores de los productos de algunas de las cadenas agropecuarias del país:

Carne

Como toda actividad productiva realizada a “cielo abierto”, hay afectación en la producción cárnica a consecuencia de El Niño, pero no sería determinante en la oferta. En las zonas donde el daño sea por escasez de lluvias podremos ver mayores perjuicios.

A su vez, la cadena cárnica ya viene de muchas e importantes incidencias, tanto en la oferta como en la demanda, que están generando subas en los valores de la carne; a saber: disminuciones de rodeos en varios países, restricciones en el mercado, tanto por sanidad como por modificaciones en los aranceles, aplicaciones de cuotas y demás acciones que han distorsionado el mercado cárnico, restringiendo la oferta mundial.

Por otro lado, la demanda está firme y creciendo, principalmente por la caída del equivocado y malintencionado relato sobre daños en la salud humana ocasionados por el consumo de carnes rojas. La humanidad abrió los ojos sobre este aspecto.

Por ello, aunque quizá a un menor ritmo, el precio de la carne seguirá subiendo, pero no directamente por causa de El Niño.

Soja

Este es un producto de importante intercambio comercial entre los países, donde, a su vez, los principales productores están en nuestro continente, siendo este una región de alto impacto por El Niño.

Es un cultivo, además, que no utiliza mayoritariamente el riego como forma de proveer las necesidades hídricas de la planta. Las grandes superficies cultivadas con soja están en ambientes muy favorables para ello, suelos profundos con gran capacidad de retener y brindar agua, como lo es la Pampa Húmeda argentina o el centro-oeste brasileño, con un altísimo régimen de lluvias en el período de su desarrollo.

En Argentina se esperan lluvias por encima de lo normal, quizá no tanto en la zona núcleo, pero, dada la característica de muy poca permeabilidad de sus suelos y su topografía muy chata, son esperables muchas hectáreas de campo inundadas que imposibilitarán el cultivo de soja.

En Brasil, en el centro-oeste, se espera una marcada disminución de las lluvias, lo que afectará fuertemente el volumen de producción, tanto por menor área como, principalmente, por disminución de la productividad.

Ambos países, vecinos nuestros, son el primer —Brasil— y tercer —Argentina— productores mundiales de soja. Por ello, su disminución en los volúmenes afectados por El Niño repercutirá con una caída de la oferta de este grano.

Un rubro, además, que no maneja gran porcentaje de stock sobre el volumen producido. No es este, por tanto, un factor mitigador de la disminución de la producción.

La producción de soja de EEUU, en principio, no se ve afectada por El Niño. Además, su cosecha ya está próxima a iniciarse y sería de similar volumen a zafras anteriores; por tanto, su oferta mundial estará dentro de las cantidades normales.

Por cierto que EEUU siempre incide en la conformación del precio de la soja, tanto en los fundamentos básicos —recordar que es el segundo país productor— como en lo especulativo, vistas las operaciones en el mercado a futuro de actores económicos que no están en la cadena productiva.

El balance final, tomando a los tres países productores principales, es que la oferta de soja en el mercado internacional será menor en 2027, lo que resultará un factor alcista de precios. Por tanto, los productores uruguayos obtendremos mejores valores que en las zafras anteriores. De hecho, el mercado a futuro en Chicago ya reacciona en ese sentido.

Arroz

Este es el rubro más impactado por el fenómeno de El Niño, por lo menos entre los de exportación de Uruguay y de los tres analizados en esta columna, dada la incidencia que esta problemática climática tiene sobre los cultivos en casi todas las regiones productoras de arroz en el mundo.

Los cuatro países exportadores de Sudamérica, los del Mercosur, van a ser afectados por El Niño con disminución del área de siembra y, posiblemente, con una reducción significativa del volumen producido. La oferta exportadora de la región hacia afuera de ella será sensiblemente menor.

Los demás países productores en nuestro continente también tendrán menores cosechas, por lo que muchos de ellos necesitarán aumentar la importación para asegurar su abastecimiento, recurriendo principalmente a compras al Mercosur. Con esto habrá menor disponibilidad del cereal para operadores de otros continentes.

En Norteamérica, el referente exportador es EEUU, donde ya se están cosechando los primeros lotes, por lo que El Niño no afectó. Pero sí ocurrió allí una importante rebaja de la superficie sembrada, de casi 30%, y se espera con esto un bajo saldo exportable de este país.

Por ello, la oferta de todo el continente americano sería considerablemente menor.

Ahora bien, para consolidar una situación de precios del arroz a nivel internacional, es fundamental analizar lo que ocurre en Asia. Allí está más del 80% de la producción mundial, los mayores exportadores, los mayores importadores y, principalmente, la mayor parte del consumo mundial.

En las regiones tropicales del continente asiático, el cultivo de arroz logra más de una zafra anual; en ciertos lugares, hasta tres por año, lo que genera continuamente cosechas. Dependiendo de la estación, algunas son más significativas que otras. Las de mayor volumen son las de la estación de lluvias monzónicas y, cuando estas son menores, los daños productivos pueden ser importantes.

Si bien hay zonas de Asia donde vemos exceso de lluvias, con daños en los cultivos, la mayor afectación por causa de El Niño será la escasez hídrica, que impactará negativamente en los arrozales, dado que dependen de esas lluvias diarias que provee el monzón. Esta situación genera gran sensibilidad en el mayor productor e importador de arroz del mundo, la India.

Por tanto, el fenómeno de El Niño también disminuirá la producción de arroz en Asia, generando menores volúmenes de intercambio entre grandes exportadores y grandes importadores.

Debemos tener en cuenta el alto volumen de stock que mantiene Asia, alrededor de un 40% de su producción anual. Sin dudas, esto ha influido en la conformación del precio, hasta ahora deprimiéndolo. Pero, a causa de El Niño, los países importadores están anticipándose a comprar arroz, aun sin tener ya necesidad de hacerlo, pero buscan adelantarse a futuras complicaciones en los suministros.

Estas acciones ya están impactando favorablemente en los precios internacionales del arroz.

Por todo ello, se vislumbra un período de suba y de buenos precios para el arroz que exportemos desde Uruguay.

Igualmente, no quiero finalizar esta columna sin antes remarcar que, por ahora, la mejoría en el precio regional e internacional del arroz es por temor a los efectos negativos del fenómeno de El Niño en la cadena mundial de suministros de arroz.

De no confirmarse lo que hoy aún son pronósticos, toda esta anticipación de negocios por muchos países y operadores para asegurarse el arroz para la suficiencia alimentaria puede volverse un “bumerán” a la suba de precios, porque luego estos compradores de hoy estarían largo tiempo sin ir al mercado.

Por tanto, los arroceros debemos mantener cautela, cuidar los gastos, las inversiones y esperar a tomar las mayores decisiones al momento de concretarse la mejora firme de nuestros ingresos.

Al respecto del título de la columna, sí entiendo que el impacto que ocasiona El Niño en los valores es positivo, generándose con ello un ciclo de mejores ingresos para los productores uruguayos.

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