El USDA anticipa la cosecha de trigo más baja desde 1970, en momentos en que Rusia y Ucrania siguen atacándose mutuamente puertos y buques comerciales, mientras las lluvias sobre el cinturón sojero-maicero le restaron sostén a la soja y al maíz de cara al informe oficial del organismo, previsto para este miércoles.
La soja completó su segunda semana consecutiva en baja en Chicago: los contratos septiembre y noviembre retrocedieron 1% y 0,95%, hasta US$ 426 y US$ 432 por tonelada. Las lluvias sobre el cinturón sojero-maicero aportaron humedad justo cuando el cultivo define su potencial de rinde, y los pronósticos anticipan más precipitaciones para la semana próxima.
El USDA mantuvo el lunes la condición buena/excelente en 63%, por debajo del 69% de igual momento de 2025, y reportó cifras flojas de exportación: apenas 32.200 toneladas vendidas de la campaña 2025/2026, muy lejos de las 302.300 toneladas de la semana anterior.
Como contrapeso, China confirmó nuevas compras por 980.000 toneladas de la soja nueva estadounidense, en el marco de los preparativos para la visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos el mes próximo, y Brasil exportó en julio un récord de 13,4 millones de toneladas, 9,3% por encima de julio de 2025.
El maíz también cerró con bajas leves: septiembre y diciembre cedieron 0,4% y 0,42%, hasta US$ 173 y US$ 182. Las lluvias jugaron el mismo rol que en la soja, y el USDA redujo la condición buena/excelente del cultivo de 63% a 61%, frente al 73% del año pasado.
La consultora StoneX elevó su proyección de cosecha estadounidense a 410 millones de toneladas, un dato bajista de cara al informe del USDA del miércoles. El maíz encontró sostén, sin embargo, en el deterioro de la cosecha europea —Expana redujo su proyección de 54 a 49 millones de toneladas, con Francia camino a su peor cosecha en 50 años— y en la incertidumbre sobre los despachos ucranianos, lo que llevó al contrato noviembre de maíz en Euronext a subir 2,4% en la semana.
La guerra en el Mar Negro sostiene al trigo pese a la corriente vendedora de los fondos
El trigo fue el único de los tres granos que cerró con ganancias: los contratos septiembre y diciembre en Chicago subieron apenas 0,08% y 0,11%, hasta US$ 235 y US$ 242, mientras que en Kansas avanzaron con más fuerza, 0,92% y 0,93%.
El fundamento casi excluyente siguió siendo el conflicto entre Rusia y Ucrania, con ataques cada vez más frecuentes sobre puertos y buques comerciales tanto en el Mar Negro como en el Mar de Azov. El gerente general de la consultora SovEcon, Andrey Sizov, estimó que Rusia podría perder entre 1 y 2 millones de toneladas mensuales de exportación de trigo mientras el Mar de Azov permanezca cerrado, y Ucrania entre 1,5 y 2,5 millones de toneladas de granos por mes: "Si esta disrupción comercial continúa hasta fines de 2026, la pérdida se vuelve enorme, cerca de 20 millones de toneladas", advirtió.
El ministro de Agricultura ucraniano, Taras Vysotskyi, fue más allá y afirmó que, de no reabrirse los puertos del Gran Odesa, "Ucrania podría quedarse sin capacidad de almacenamiento de granos a principios de noviembre".
A la tensión geopolítica se sumó el ajuste a la baja en las proyecciones de oferta: la Unión Europea redujo su estimación de cosecha de trigo blando a 127 millones de toneladas, y de cara al informe del USDA del miércoles los privados proyectan la cosecha estadounidense en 41,5 millones de toneladas, la más baja desde el ciclo 1970/1971.
En el mercado argentino no hubo grandes movimientos: la soja disponible mejoró levemente en Rosario, hasta 508.000-510.000 pesos por tonelada, mientras que el maíz retrocedió a US$ 185-192 según la plaza y el trigo se sostuvo firme, entre US$ 210 y US$ 215.
Fuente: Granar Research

